Tengo Ansiedad, ¿Cómo la controlo?

¿Por qué tengo ansiedad? ¿Cómo supero la ansiedad? Aquí tienes algunas claves para saber cómo gestionar la ansiedad generalizada.

TENGO ANSIEDAD, ¿CÓMO LA CONTROLO?
Desgraciadamente, el mundo en el que vivimos está sufriendo un aumento desorbitado de las personas que sufren de este problema. Pero, ¿sabemos realmente qué es la ansiedad?


La ansiedad es una reacción normal y adaptativa ya que nos prepara para permanecer alerta ante posibles peligros a los que tenemos que enfrentarnos. El problema surge cuando la intensidad y frecuencia de la ansiedad aumentan de forma desmesurada, llegando a bloquearnos, haciéndonos sufrir y alejándonos de nuestros objetivos.


La ansiedad se muestra de diferentes formas, en diferentes personas y situaciones. Por ejemplo, dependiendo de en qué etapa de la vida nos encontremos, tendremos más predisposición a experimentar ciertos tipos de ansiedad y no otros. Por ejemplo, la ansiedad social (miedo a la evaluación negativa de otras personas) suele adquirirse en la pubertad mientras que, la ansiedad generalizada, suele aparecer entre la adolescencia tardía y el final de la veintena, según Holaeay, Rodebaugh y Heimberg (Clark y Beck, 2012) y se da más en mujeres. Aunque bien es cierto, que cualquiera de estos tipos se puede cronificar con el tiempo.


¿Por qué tengo ansiedad?


Es muy común que las personas acudan a un psicólogo manifestando que sienten ansiedad, no sepan a qué se debe y aleguen que no ha sucedido nada en su vida para que se encuentren así. De ahí la importancia de hacer un análisis a fondo de cuándo, dónde y por qué aparece para descubrir qué procesos cognitivos están interviniendo en las reacciones de ansiedad.


Entre estas personas que dicen no saber identificar a qué se debe su ansiedad, un gran número de ellas presenta lo que se conoce como ansiedad generalizada.

¿Qué es la ansiedad generalizada?


Es una ansiedad de tipo inespecífico, que se generaliza ante diversas situaciones de la vida diaria. Esta ansiedad está asociada a un nivel de activación fisiológica constante aunque no excesivamente elevada. Es frecuente la aparición de síntomas psicosomáticos, como cefaleas tensionales, problemas gástricos y tensión muscular. El cuadro se resume en algunos de los siguientes síntomas, aunque no tienen por qué aparecer todos ellos: la sensación de inquietud o impaciencia, el cansancio, la dificultad para concentrarse, la irritabilidad, tensiones musculares y alteraciones del sueño.


Las preocupaciones que tienen estas personas suelen ser desproporcionadas o no tener una base que las provoque -es decir, no hay un motivo concreto aparente- sino que más bien estas personas basan sus preocupaciones en posibles sucesos futuros que podrían suceder en todo tipo de ámbitos, como por ejemplo, la economía, la familia, la salud, etc.


Es decir, una mujer con ansiedad generalizada podría tener miedo a que su marido tuviese un accidente de tráfico, muriera y no tener cómo mantener a sus hijos, sin que haya una base real para que tenga esos miedos, puesto que su marido conduce bien y nunca ha tenido un accidente.


Esto hace que la ansiedad acabe siendo una constante en la vida de la persona ya que esos “miedos” no desaparecen nunca, pues siempre habrá nuevos sucesos futuros a los que temer.


Rachman (2004), un importante investigador del tema, refería que la ansiedad generalizada es una búsqueda continua de seguridad. Evidentemente, esto es imposible de conseguir, pues aunque estas personas hallen la seguridad que anhelan, su temor se desviará entonces a la posibilidad de perder esa seguridad que ya poseen. Con lo que la ansiedad siempre está ahí, sea cual sea la situación y haga lo que haga la persona.


Los individuos que presentan este problema, además, suelen tender a la “catastrofización” excesiva. Por ejemplo, una persona que tiene problemas económicos vaticina que va a perder su empleo, su casa y sus hijos aunque sólo esté pasando por una mala racha económica.


Además, los síntomas depresivos suelen hacer aparición, aunque en menor medida, no siendo claves para el diagnóstico. Aunque si observamos la evolución del cuadro a lo largo del tiempo, las posibilidades de que aparezca depresión en estas personas son mayores que en otros individuos.
De hecho, ha habido bastante controversia en lo que a este tema refiere: hay autores que han señalado la existencia de un síndrome ansioso depresivo, ya que en un gran número de casos de personas que sufren ansiedad generalizada llegarán a presentar un cuadro depresivo.

¿Cómo supero la ansiedad?

Lo más efectivo para tratar la ansiedad generalizada es acudir a un profesional, ya que las personas por sí mismas no cuentan con los recursos suficientes como para abordar el problema con claridad e ir al fondo del asunto.

Analizar cada caso de forma individual, viendo cuál es el pie del que cojea cada persona. Aún así, hay una serie de recomendaciones que puedes intentar aplicar a tu vida si estás pasando por esta situación. Aunque esta no sea la solución permanente, estos pequeños remedios te pueden ayudar a gestionar la ansiedad:
1. Respira.

Los ejercicios de respiración pueden ayudarnos a disminuir los niveles de ansiedad. Es necesario practicarlos de forma habitual, para adquirir práctica y entrar en un estado de relajación más profundo y en el menor tiempo posible.


2. NO tomes alimentos o bebidas que aumenten tus niveles de activación.

Si eres propenso a tener ansiedad, olvida la cafeína, la teína y el tabaco. Éste último es muy confundido por la gente, que dice que fumar relaja. No es cierto. El tabaco es un estimulante, que lo que hace es activar todavía más a la persona. Prueba mejor con infusiones relajantes.


3. Analiza: ¿Qué es eso que estabas pensando?

Lleva un registro de cuándo suben tus niveles de ansiedad y qué se pasaba por tu cabeza en ese momento. Identificar es clave para un tratamiento adecuado.


4. NO te enganches a las pastillas.

Las benzodiacepinas (ansiolíticos) son el tratamiento farmacológico que se receta para la ansiedad. Realmente lo que hacen es calmar los síntomas, no curan la ansiedad. ¿Y la parte más mala? Pueden crear adicción y dependencia. Tras un consumo repetido, con el paso del tiempo la persona puede sentir la necesidad de aumentar la dosis para conseguir los mismos efectos y puede presentar síntomas de abstinencia si no toma las pastillas.


5. No cargues con un exceso de responsabilidades. No puedes abarcarlo todo.

No puedes abarcarlo todo. El control y la seguridad acerca de cómo van a suceder las cosas no están en tu mano. Tú eres responsable de tus acciones y las cosas que puedan estar en tu mano solucionar. Entender que no todo es responsabilidad tuya y, dejar de hacerte cargo de todo es otro paso que necesitas llevar a cabo.
6. Deja de pensar en el futuro.

Séneca dijo “Hay más cosas que nos asustan que cosas que nos hieran verdaderamente y sufrimos más en la imaginación que en la realidad”. Una frase que se puede aplicar muy bien a las personas que padecen de ansiedad. Estas personas pasan su vida pensando en el futuro pronosticando sucesos catastróficos que posiblemente nunca lleguen a ocurrir o, si lo hacen, tengan solución. Centrarse en vivir el momento presente es una de las claves para dejar de lado la ansiedad.
7. Haz ejercicio.
Es una de las mejores formas de liberar endorfinas, a la vez que reduces la tensión muscular asociada a este tipo de ansiedad.
8. Lleva una dieta rica en triptófano.


El triptófano es el precursor de la serotonina, sustancia que se encuentra alterada cuando aparecen desequilibrios del estado de ánimo y también con los cuadros de ansiedad. Una dieta apropiada puede ayudarnos a equilibrar los niveles de este transmisor, aunque necesitarás algo de paciencia.


9. Consulta con un psicólogo.

Los psicólogos somos profesionales preparados para tratar estos temas. Él o ella harán un análisis detallado de todo lo que te sucede, de forma que se puede proponer una intervención específica en ansiedad. Ya que, todo lo demás son pautas que te pueden ayudar, pero ahondar en la causa, el verdadero problema de fondo, es lo que pone verdadera solución al problema. Lo demás, pueden ser considerados como parches.


10. Sigue todas estas claves en conjunto.


Evidentemente, seguir una de estas pautas un día y tres días después no hacerlo, no sirve de nada. Para que esto funcione debe de existir un compromiso por parte de la persona. Un compromiso de cumplir cada una de las claves que se han recomendado, así como ser consciente de sus propios procesos mentales. Darse cuenta de qué es lo que tanta ansiedad le produce en el fondo requiere en muchas ocasiones someterse a un proceso de autoconocimiento.


Sandra Bernal | Psicóloga Online



REFERENCIAS




Beck, A; y Clark , D. (2012)Terapia cognitiva para trastornos de ansiedad. Ciencia y práctica. Desclee Bouwer.

Burns, D. (2006) Adiós, ansiedad. Paidós.


Rachman, S. (2004). Anxiety. New York: Taylor & Francis.

Rovella, A; González Rodríguez, M; Trastorno de ansiedad generalizada: aportes de la investigación al diagnóstico. Fundamentos en Humanidades, vol. IX, núm. 17, 2008, pp. 179-194 Universidad Nacional de San Luis San Luis, Argentina Disponible en http://www.redalyc.org/pdf/184/18417109.pdf



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