¿Controlas tus emociones o éstas te controlan a ti?

¿Sabes qué es la estabilidad emocional? Tanto si es la primera vez que escuchas el término como si ya lo conocías, puedes descubrir más en este post.

¿Qué es la estabilidad emocional?

 

¿Eres capaz de controlar tus emociones? Si me respondes que "no", sigue leyendo porque este tema te interesa. Si te encuentras sumergido en una montaña rusa de emociones, cualquier detalle trivial se te hace un mundo y parece que eres una bomba a punto de explotar tal vez estés sufriendo este mal del que hablamos. Un día estás arriba, te sientes muy feliz, pero… sucede algo inesperado y te sientes la persona más desdichada del mundo. Estás totalmente a expensas de tus emociones. ¡Bienvenid@ al Club de la Inestabilidad Emocional!

 

¿Cómo nos afecta la inestabilidad emocional en nuestra vida?

 
La principal consecuencia que esto tiene en nuestra vida es que nosotros no somos dueños de nuestras emociones. Es decir, cualquier cosa que nos suceda, puede cambiar por completo nuestro día. Y, evidentemente, no podemos controlarlo todo: nos van a suceder cosas que nos disgustan sí o sí. Debemos saber cómo tomárnoslas si no queremos pasar la vida sufriendo. Porque el sufrimiento y el malestar emocional son los platos con los que vamos a pagar esto.

 

Es decir, vamos a encontrar lo que se llama la inestabilidad emocional. Nuestras emociones parecen un electrocardiograma que va variando a lo largo del día según cualquier suceso trivial que ocurra en nuestras vidas. (Hablo de suceso “trivial” para referirme a aquellas situaciones que no van a cambiar tu vida, esos detalles del día a día que no tendrán trascendencia más allá de ese o esos días y que cuando tengas 90 años no seguirás recordando).
 

 

¿Por qué pasa esto?

 

Bueno, desde la psicología decimos que nuestras emociones vienen precedidas y están relacionadas con nuestra forma de pensar. Con nuestros pensamientos. Y esto tiene que ver con nuestra forma de interpretar las cosas. Vamos a ver esto con un ejemplo:

Imagina que te encuentras con un conocido por la tarde y éste te dice: ¡Vaya! ¡qué guapa estás hoy! 

Y tú piensas: “Se está riendo de mí. Esta es una forma de decirme que hoy estoy realmente fea”

¿Cuál crees que serán tus emociones en ese momento? Es posible que te enfades, que te entristezcas, o sientas cualquier otra emoción negativa. Sin embargo, realmente no sabes si ese conocido se estaba riendo de ti o si realmente quería decirte que estabas muy guapa hoy. ¿Es posible que estés sacando una interpretación o un significado más allá del que realmente tiene?

El problema está en cómo nos tomamos las cosas. No son los hechos en sí, sino la interpretación que hacemos de ellos los que nos causan ese malestar. Nuestras emociones cambiarán radicalmente si pensamos que nos están llamando "fea" en vez de "guapa" y viceversa. Es decir, no es el hecho en sí. Son nuestros pensamientos.

 

¿Esto se puede trabajar? ¿Cómo podemos hacerlo?

 

Fíjate como de la misma situación salen dos interpretaciones diferentes y dos emociones diferentes. Realmente yo tengo el poder de elegir con cuál de ellas me quedo.

Los psicólogos trabajamos esto mediante diferentes técnicas, que básicamente consistirían en hacer hipótesis acerca de lo que pensamos y comprobar si son tal como las pensamos o no, en qué medida lo sería. Los psicólogos llamamos a esto las “pruebas de realidad”. Es posible que sí estés en lo cierto con eso qué piensas. Sin embargo, estés en lo cierto o no, deberíamos trabajar la forma de gestionar un cambio, o gestionar esos sentimientos.

controlar tus emociones

 "Deberíamos trabajar la forma
de gestionar un cambio, o gestionar
esos sentimientos".

¿Cuesta mucho conseguirlo?

 

Cambiar nuestra forma de pensar no es fácil. Además, estos pensamientos se vuelven automáticos con el paso del tiempo. Me explico: nuestra forma de pensar se “cronifica”. Si siempre pensamos del mismo modo, nos saldrán de forma automática esos pensamientos porque nos hemos dedicado mucho tiempo a pensar en ellos.

 
Podemos hacer un símil con el ejercicio físico: si siempre nos dedicamos a trabajar los bíceps, es normal que tengamos mucha más fuerza en ellos que en otras partes de nuestro cuerpo. Y cuantas más horas dediquemos a ellos, con más facilidad cogeremos las pesas. Igual con nuestros pensamientos. Aquello que pasamos pensando horas y horas, serán los pensamientos que tendrán más fuerza y nos saldrán en automático.

 

¿Qué relación tiene la inestabilidad emocional con la autoestima?

 
La inestabilidad emocional está estrechamente ligada a la autoestima y el autoconcepto. El concepto que tenemos de nosotros mismos está formado por diversos temas centrales que componen lo que es nuestra identidad. Es decir, si un tema nuclear para mi identidad es la belleza, es más fácil que me muestre más sensible hacia comentarios relacionados con el físico (como en el ejemplo anterior) independientemente de que estos comentarios sean neutros o no.

La pregunta sería: ¿Qué hay en mí que me hace sentirme así ante esta circunstancia? 

Analizarnos, comprendernos… y aprender a cambiar el foco. Seguramente tu vida sea mucho más fácil de lo que crees. Seguramente puedas tener todo lo que deseas para ser feliz, o ya lo tengas. Sin embargo, ser feliz, a veces es algo a lo que hay que aprender.

Si te interesa el tema, puedes escuchar el programa de radio que tienes aquí:




Imagen extraída de Gratisography.com



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