Me siento culpable, ¿Estoy haciéndolo todo bien?

En este post se habla acerca de algunas claves para deshacernos de nuestros sentimientos de culpabilidad y reflexionar acerca de para qué nos sirven.

Me siento culpable, ¿estoy haciéndolo todo bien?


Tal vez no. Y no lo digo por lo que hayas podido hacer (o dejar de hacer), sino por las consecuencias que esa culpa trae a tu vida: ¿Te ayuda la culpa a cambiar algo? Si la respuesto es NO, párate pues ese sentimiento de culpa no va a traer nada bueno a tu vida. 

Antes que nada, me gustaría comenzar definiendo qué es la culpa. Según la RAE la culpa viene por la “acción u omisión que provoca un sentimiento de responsabilidad por un daño causado”. Es decir, la culpa es una emoción negativa ya que es capaz de provocarnos gran malestar emocional.

Como dice Dyer (2010), la culpa nos deja fijados al pasado. Nos abatimos o sentimos malestar por algo que dijimos o hicimos (o deberíamos haber hecho y no hicimos). De esta forma, malgastamos nuestros momentos presentes afligidos por nuestros actos del pasado. La culpa nos hace prisioneros de nosotros mismos.

Generalmente, las personas que se sienten culpables se encuentran bloqueadas, lamentándose y regocijándose en su dolor sin hacer nada para cambiar las situaciones que los afligenCuando nos encontramos en esta situación, estamos hablando de una culpa mórbida, caracterizada principalmente porque no nos ayuda a seguir y mejorar las cosas de nuestra vida.

Entonces, ¿Sirve para algo la culpa?

La pregunta clave aquí es: ¿Te impulsa a hacer algo? Si tras una reflexión, te movilizas y buscas soluciones o aprendes de tus errores, la culpa ha servido para algo: te ayuda a mejorar como persona. Esta culpa, de la que aprendes algo, debe considerarse como una culpa “sana”.

Pero, ¿y si la culpa sólo te corroe por dentro puesto que lo que ha ocurrido ya no tiene remedio? En ese caso, puede que sean más las desventajas que las ventajas.

¿Qué desventajas?

Cuando la culpa no sirve para un fin, como puede ser una reflexión acerca de nosotros, de nuestros actos y, en definitiva de nuestra vida, nos es inútil.


¿Sólo inútil? En ocasiones una culpa excesiva, “mórbida” nos puede llegar a paralizar. La culpa puede bloquear a una persona de forma que ésta se sienta un ser menospreciable que no tiene ningún valor. Así, la culpa está estrechamente relacionada con la baja autoestima y el malestar emocional asociado a ésta.

Todo esto sin olvidar algo: la culpa es uno de los pilares en los que se basa la DEPRESIÓN.

A menudo las personas que padecen esta enfermedad se sienten culpables por numerosas cosas, desde comportamientos que tuvieron a culpa por cómo son como personas (otra cosa es que esos pensamientos sean realistas).

Pero, ¿De dónde viene la culpa que sientes?

No son tanto las situaciones en sí, sino la forma que tenemos de evaluarlas lo que marca la diferencia entre sentirnos culpables y no hacerlo. Esto explica por qué ante una misma situación una persona puede sentirse culpable y otra no.

En una gran mayoría de casos, la culpa tiene que ver con juicios morales. Esta ética es aprendida a lo largo de nuestra vida. La sociedad, así como nuestra familiar y grupos de referencia, se encargan de inculcarnos ciertas normas morales sobre cómo tienen que ser las cosas. Una vez asumida esta información, nos juzgaremos por los acontecimientos que suceden en nuestra vida.

¿Este proceso es del todo consciente?

NO siempre. Muchas veces las personas razonamos acerca de las cosas que nos hacen sentir culpables, pero aún así, si tenemos algo interiorizado de forma muy profunda, nos costará eliminar esa sensación pues nuestro piloto de culpa saltará de forma automática. Esto sucede sobre todo con las cosas que hemos aprendido en nuestra infancia.

¿Te rodeas de personas que te hacen sentir culpable?

Hay personas que tienen más tendencia a sentirse culpables. Estas personas suelen caer antes en chantajes emocionales por parte de otras personas. Evitar este perfil de personas, que sólo buscan manipularte y que acabes actuando de la forma en que a ellos les conviene, es fundamental para ti.

Entonces, ¿Qué puedo hacer para dejar de sentirme culpable?

1 .- Aléjate de las personas que te hacen sentir culpable. Como he dicho arriba, fíjate en si hay alguna persona en tu entorno que te hace chantaje emocional, ¿es así? Presta atención, pero es posible que, o bien tengas que hablar con esa persona, o tengas que dejar de verla.

2 .- Aceptación de uno mismo: ¿la culpa sólo te provoca sentimientos de malestar?¿desprecio hacia a ti mismo? Si es así, mira hasta qué punto te sirve seguir así. Si la respuesta que no te ayuda en nada, cambia de actitud. La culpa mina tu autoestima.

3 .- Prepárate para la desaprobación ajena: nunca podrás gustar a todo el mundo. Asúmelo. Cuanto antes, mejor. Y cuanto antes comprendas que sólo tú te conoces bien y sabes cuáles son los motivos reales por los que has actuado así en todo momento, mejor. Pues eres tú la única persona capaz de juzgarte teniendo todas las “pruebas” delante, tanto las buenas como las malas.

4 .-Diario de culpabilidad: Analiza todo lo que te hace sentir mal. Escribe. Escribir es una buena forma de que nos volvamos más objetivos sobre las cosas que nos suceden. Puede que nos demos cuenta de que quizás te estés dejando detalles de ciertas situaciones y te estés echando la culpa de todo a ti.

Si con todo esto ves que no puedes dejar de lado estos sentimientos, acudir a un profesional puede ser la mejor opción. Los psicólogos somos profesionales que estamos preparados para lidiar con ciertas situaciones y sentimientos de las personas, sobre todo cuando éstos pueden predisponer a ciertas patologías como es la depresión. La terapia, tanto online como presencial, o alguna sesión suelta puede ayudarte a superar y dejar atrás esos sentimientos. 


Sandra Bernal | Psicóloga Online

Dyer, W.
(2010). Tus Zonas Erróneas. Debolsillo

*La imagen pertenece a gratisography.com



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